Alrededor de las faenas del campo han nacido actividades esenciales para la cultura llanera. Una de ellas es el coleo, una práctica deportiva autóctona que consiste en derribar, con la mano y desde un caballo que lo persigue, a un toro mientras corre por una pista recta de hasta 350 m de largo y 12 m de ancho (llamada manga).