Construido entre los siglos XVIII y XIX, el complejo religioso de San Francisco está conformado por cuatro edificaciones: la iglesia de San Francisco, el convento de San Joaquín, el templo de la Virgen Inmaculada y la Torre Mudéjar. En esta última se aprecia la cúpula recubierta de azulejos esmaltados y rematada con una cruz de filigrana de hierro forjado.