La Plaza de los Coches, donde hace siglos se llevaba a cabo el mercado de esclavos, es la primera que se tropiezan los visitantes al atravesar la Puerta del Reloj. Sus portales dan sombra a las áreas peatonales en las que a diario se venden periódicos, dulces y otros comestibles. En el Portal de los Dulces se consiguen delicias como panelitas, suspiros, melcochas y cocadas.