Mangle, playa y selva se juntan en el corregimiento de Joví para el asombro de los viajeros, que aquí pueden disfrutar de paseos en canoa (en la zona le llaman panga) a través de túneles naturales que forman árboles de pichindé en medio del agua. Hasta este sitio se llega en lancha luego de un viaje de alrededor de 45 minutos desde el casco urbano de Nuquí.