El calor en Mompox es apabullante, así que una buena manera de refrescarse es tenderse en una hamaca bajo la sombra de un árbol y esperar que sople la brisa que viene del río Magdalena. En este pueblo un buen plan consiste en relajarse, en dejar que la imaginación vuele mientras se recorren a paso lento las calles en las que sobresalen las fachadas blancas de ventanas con rejillas.