En el palacio arzobispal estaba la sede de los obispos que apoyaron la obra misionera de la santa madre Laura Montoya Upegui, quien vivió de 1927 a 1938 en este pueblo luego de haber trabajado con comunidades indígenas en la selva de Urabá. Entre otros emprendimientos, la madre Laura tuvo en Santa Fe de Antioquia una fábrica de traperos para financiar sus obras sociales.