Dos cuadras al norte de la Plaza de Bolívar, en el Templo y convento de San Francisco, se pueden admirar obras como la pintura de Santa María Magdalena, del italiano Angelino Medoro; y los altares tallados en madera por el maestro Pedro Caballero. Este edificio, cuya construcción se inició en 1572, cuenta con columnas y cornisas de piedra labrada y con capiteles característicos de la arquitectura toscana.