Si quieres sumergirte en un diálogo cultural con el pasado colonial colombiano, no podrás dejar de ir al Museo Santa Clara en Bogotá. Desde 1985, sus más de 300 años de historia abrieron sus puertas al público en la Iglesia del Real Monasterio de Santa Clara, el antiguo Templo del convento de las Monjas Clarisas. Esta construcción, diseñada por Matías de Santiago, hecha de piedra rústica, se levanta en el corazón de Bogotá desde el año de 1647 y subsiste a la demolición del resto del Convento a principios del siglo XX.

Ubicado en pleno centro histórico, este tesoro de extraordinaria sencillez en la fachada ha sido testigo de los aconteceres políticos y culturales mas importantes del país.  Podrás conocer el ambiente original de una de las iglesias más antiguas, imaginarte la vida de las monjas clarisas y dar una vuelta artística por el pasado que nos gestó como la nación que somos hoy en día. 

Este tejido entre períodos históricos se logra concretar en poco tiempo a través del recorrido de la única nave del museo.  La nutrida exposición permanente incluye 328 piezas de valor infinito entre las que se destacan los ocho retablos barrocos cargados de ornamentación en madera de singular perfección.

La bóveda del templo se levanta como un cielo cargado de 1.000 objetos recubiertas de laminilla de oro adornadas de rica pintura mural que hacen alusión a las estrellas. Las paredes del templo están iluminadas discretamente por ocho ventanas laterales y, en ellas, descansan a manera de mosaico, sin mas orden que el propuesto por la estética del sitio, 112 pinturas al oleo del sigo XVII y XVIII que han ido llegando a manera de donación a lo largo de la historia. En las paredes de este maravilloso museo no hay un solo espacio disponible.

También podrás encontrar 24 esculturas, platería de la época, arte textil y el mobiliario original que nos narra la riqueza del arte religioso barroco.  

Las exposiciones temporales de arte contemporáneo mantienen viva la vida del museo a través del explosivo contraste cultural con la exposición permanente.   Estos contrastes tan propios de nuestro país hacen que el museo sea un espacio de educación no formal que genera espacios para la reflexión sobre diferentes aspectos de nuestra cultura.

Entre las actividades del museo, se encuentran visitas guiadas (que incluyen la cripta y el campanario), talleres de arte e historia, actividades con material didáctico, y otras actividades dentro de una agenda para todo tipo de público.

Al final podrás entrar a La Tienda de la Abadesa, donde encontrarás numerosos artículos con diseños relativos a las obras que se encuentran expuestas y así llevarte un souvenir de esta maravillosa experiencia.

Podrás encontrar más información en http://www.museocolonial.gov.co/