La biodiversidad y majestuosidad de los paisajes colombianos han convertido al destino en una de las plazas más apetecidas para el turismo de aventura, representando así una oportunidad para que, tanto locales como extranjeros, conozcan el país a través de las experiencias alrededor de los viajes con dosis extra de adrenalina y naturaleza. Por ello, enlistamos en esta nota planes imperdibles en Colombia (en 6 plazas diferentes a lo largo y ancho del país) para los amantes de la aventura.

 

El turismo de aventura se ha venido posicionando, en el escenario postpandemia, como una opción cada vez más atractiva para los viajeros a nivel mundial. La búsqueda de entornos fuera de las ciudades y de espacios de esparcimiento no convencionales han hecho que la combinación del turismo tradicional -con su componente cultural y de ocio- con la actividad física, los paisajes majestuosos, el contacto con la naturaleza y el aditivo de la adrenalina al máximo, den como resultado que el turismo de aventura sea una experiencia inolvidable. En este apartado, Colombia tiene un amplio catálogo para ofrecer por la inmensa variedad de sus recursos naturales (contando sus llanuras, selvas, ríos y montañas) y por tratarse, además, de un sector en expansión , a merced de la oportunidad que supone para los emprendedores turísticos locales,  y comprometido con la sostenibilidad  ambiental. Colombia es el destino ideal si buscas conectarte con la naturaleza y vivir una aventura inolvidable. Por ello, te traemos una selección de 6 destinos para experimentar el turismo de aventura que no puedes pasar por alto si visitas Colombia.

 

San Gil, Santander

San Gil es considerada como la capital colombiana para el turismo de aventura y uno de los mejores destinos para la aventura en la región, pues tiene para brindarles a sus visitantes no solo una vasta experiencia en el sector -ha sido tradicionalmente la bandera del municipio- sino una amplísima y diversa oferta de planes para elevar las pulsaciones al máximo mientras se contemplan paisajes espléndidos. El abanico de posibilidades va desde el , Suárez y Chicamocha -con niveles de rápidos para todos los gustos-, volar por los aires en parapente sobre el imponente Cañón del Chicamocha -ubicado entre las maravillas del planeta por la UNESCO-, recorrer las zonas verdes de Curití en cuatrimotos y hacer espeleísmo en un tour de casi dos horas por la Caverna del Indio en el que, al final, se debe hacer un salto al vacío desde una altura de casi cinco metros hasta puentes colgantes, salto en bungee (el más alto de Sudamérica con 140 metros) con la mejor vista de San Gil y torrentismo en la cascada Juan Curi, con un descenso de 70 metros de altura. Planes para todos los gustos que permiten vivir diferentes tipos de aventuras extremas en un mismo lugar.
 

Vuelo en parapente - turismo de aventura en Chicamocha, San Gil, Santander
Crédito: Shutterstock, Simón Pittet.

 

Isla de Malpelo, Valle del Cauca

La Isla de Malpelo, ubicada a 500km de la costa -se accede a ella únicamente por medio de un crucero que parte del puerto de Buenaventura-, esconde un tesoro colosal en sus aguas. Bajo la inmensidad del mar y las contundentes olas vive una de las poblaciones de tiburones más grandes del mundo. Tiburones martillo, ballena, marlines, sedosos, rayas águila, peces velas y atunes son algunas de las especies que se pueden encontrar en este paraíso marítimo. Por ende, la actividad insignia de la isla es el buceo con los temibles reyes del océano. Malpelo es considerada como la capital mundial de esta práctica, pues ofrece una experiencia inigualable en la que el turista puede llegar a bucear rodeado por 200 o 300 tiburones. Además, es uno de los ejes del famoso “triángulo de los tiburones martillo”, el cual se sitúa entre Malpelo, las Galápagos y la isla Cocos. En dicho triángulo las corrientes de agua son mucho más fuertes y las concentraciones de tiburones martillo son masivas, por lo cual la experiencia de sumergirse en dichas aguas está reservada para los aventureros con sed de adrenalina y épica. Es también uno de los pocos lugares en los que se puede ver al tiburón dientes cerrados, una especie amenazada a nivel mundial.
 

Tiburón martillo en las aguas de Malpelo, Buenaventura, Valle del Cauca.
Crédito: Shutterstock, HakBak.

 

San Francisco, Antioquia

Ubicado a 2 horas (96 kilómetros) de Medellín, la capital del departamento, San Francisco ofrece a sus visitantes no solo un clima templado, paisajes exuberantes y una cultura campesina con sus costumbres de antaño intactas sin la afluencia de grandes masas de público sino que, además, cuenta con inmensas extensiones de bosque húmedo tropical junto a montañas y ríos, por lo que es un destino muy apetecido para la práctica del senderismo, recorriendo el valle de las cascadas, junto a disciplinas como el trekking, pasando por los famosos “ríos de cristal” (río melcocho y río verde), y el hiking por las montañas.

 

Ciudad Perdida, Magdalena

Construida por el pueblo indígena Tayrona y abandonada en 1650, es un territorio arqueológico ubicado en la Sierra Nevada de Santa Marta compuesto por terrazas excavadas en la ladera de la montaña con caminos rocosos a su alrededor. Embarcarse en la aventura de entrar al corazón de Ciudad Perdida es una experiencia mágica que requiere persistencia, pues el recorrido completo dura, como mínimo, 4 días y para llegar allí se realiza un ascenso por alrededor de 1200 escalones de piedra desafiando, en el proceso, a la inmensa selva tropical de la región, con sus lomas empinadas, sus estrechos corredores y su clima húmedo, al igual que a la vasta naturaleza, debiendo cruzar varias veces el río Buritaca. Todo un desafío digno de una novela de Joseph Conrad para quienes no se conforman con los deportes extremos convencionales y quieren llevar su experiencia turística al siguiente nivel.
 

Terrazas de Ciudad Perdida, Sierra Nevada de Santa Marta, Magdalena
Crédito: Shutterstock, Joerg Steber.

 

Suesca, Cundinamarca

Suesca recibe su nombre por Sueica, que significa “Roca de las aves”. Rodeada por cultura indígena ancestral, historias, paisajes imponentes y pictogramas, Suesca ofrece para quienes la visitan una experiencia única de escalada en roca que combina la aventura extrema con la tradición. Ubicado a tan solo una hora por vía terrestre desde Bogotá, es una de las zonas predilectas para quienes aman escalar. Para el visitante supone un reto tanto físico como mental, pues a pesar de que no hace falta tener ningún tipo de experiencia escalando para poder disfrutar de la práctica -los guías locales están capacitados para enseñar a los turistas las técnicas básicas para escalar-, quienes deciden asumir el desafío deben luchar contra la naturaleza y contra sí mismos por las alturas a las que se llega a estar mientras se sube. El plan incluye, además de la escalada de roca, un recorrido por la zona y espeleísmo.
 

Turistas practicando escalada de roca en Suesca, Cundinamarca
Crédito: Shutterstock, David Antonio López.

 

Amazonas

La región amazónica, que se caracteriza por su inabarcable biodiversidad y su inmensa extensión de naturaleza y tradición, también ofrece aventuras extremas de diversa índole como, por ejemplo, escalar árboles gigantescos o hacer senderismo, esquí acuático y pesca deportiva en el lago Tarapoto, donde habita el mítico pez Piracucú -el más grande de agua dulce-. Además, las experiencias de hacer canotaje en la Isla de los Micos, mientras se convive con los simios y la diversidad de aves que habitan en el lugar, y acampar en la copa de un árbol para experimentar el desafío y vivir una noche contemplando un atardecer y un amanecer en la selva en su máximo esplendor, son de las que crean recuerdos que perduran para siempre en la memoria de quienes las viven.
 

Grupo de turistas practicando senderismo en la selva amazónica
Crédito: Shutterstock, Nowaczyk.

 

Las plazas listadas anteriormente son solo algunas de las posibilidades, puesto que a lo largo y ancho del territorio colombiano existe un amplio y diverso catálogo para que los turistas que quieran probar mucho más de la mejor experiencia de adrenalina y conexión con la naturaleza vivan aventuras sin igual. Y tú, ¿te atreves a experimentarlo?

 


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