En coches tirados por caballos, en bicicletas, en segways o a pie. Cualquier método de transporte sirve para asombrarse con los balcones floridos de Cartagena, con sus atardeceres que delinean las siluetas de garitas y fuertes, con sus murallas en las que los enamorados se sientan a contemplar el mar.

La ciudad encanta con su arquitectura, que abarca los estilos colonial, republicano y moderno.