En el Pacífico colombiano se prepara cada año para recibir cerca de un millar de ballenas yubarta o jorobadas, convirtiendo las cálidas aguas de bahía Málaga en Buenaventura, en la más gigantesca sala cuna del mundo, donde llegan a parir a sus crías y a aparearse. Un ritual que, sin duda, produce admiración.

Cada año llegan de la Antártida y la Patagonia chilena, desde donde viajan ocho mil kilómetros por dos meses, para pasar el verano en aguas colombianas, que ofrecen en promedio temperaturas de 28 grados centígrados. Desde las 8:00 a.m. hasta las 4:00 p.m. los turistas pueden embarcarse en lanchas todos los días para el avistamiento de ballenas.

Son 8.500 los kilómetros que las ballenas jorobadas –también llamadas yubarta- recorren cada año desde la Antártida para llegar entre julio y noviembre a las costas del Pacífico colombiano. Allí, en sitios como Juanchaco, Ladrilleros, Bahía Málaga y Negritos, pueden verse sus aletas, sus colas y, a veces, saltos que dejan expuestos sus cuerpos de hasta dieciocho metros de largo.