Los tejidos artesanales elaborados en lana de oveja, entre ellos la típica ruana que protege del frío -una manta gruesa con un agujero por el que se pasa la cabeza-, hacen parte de la tradición de Nobsa (un municipio al que se llega luego de un viaje de unos 30 minutos hacia el norte desde Sogamoso). En Nobsa también se producen sacos, guantes y gorros de lana, así como campanas de cobre, bronce y estaño.