Gran parte de las construcciones del barrio La Candelaria – muchas de ellas de estilos colonial y republicano – se conservan y han sido declaradas bienes de interés histórico y cultural. En esta zona del centro histórico de Bogotá existen cerca de 500 instituciones o grupos artísticos, museos y centros de investigación, además de teatros, bibliotecas y universidades. 

En sus casas de aleros decimonónicos y balcones coloniales, se esconden los fantasmas de los virreyes que alguna vez habitaron patios y zaguanes. Hoy las casonas son salas de teatros (La Candelaria, Seki Sano, el Tecal, García Márquez, etc.) y museos (Colonial, del Florero, Casa de la Moneda, Quinta de Bolívar, Militar, etc.) o han desaparecido para levantar en su reemplazo los modernos edificios de las Universidades (La Salle, Externado, Andes, etc.) y la biblioteca más visitada del continente, Biblioteca Luis Ángel Arango.

Esas callecitas de piedra empinadas de La Candelaria, que parecen llegar al cielo, han visto pasar la historia del país. Mucho antes de que Gonzalo Jiménez de Quesada fundara esta ciudad en un valle de alcázares y levantara doce chocitas en el Chorro de Quevedo, fue un sitio sagrado para los Muiscas.